Historia de la sobrasada mallorquina
Hacia el siglo XVI era ya una forma de conserva cárnica muy arraigada en la isla, a donde llegó tras la conquista catalana, en el siglo XIII. Constituía un buen sistema de proporcionar proteínas y lípidos meses después de concluida la matanza porque, el "paté en tripa alcanza el mejor bocado y su época espléndida en edad adulta, medio año después del sacrificio del cerdo". La de entonces era una pasta descolorida, menos atractiva y vistosa que la actual, en la que faltaba el pimentón y que está documentada en Sicilia antes que en Baleares.
Fue en el siglo XVIII, con la popularización del pimiento llegado de América, cuando la sobrasada se volvió roja. Durante siglos se le dio color y sabor con variedades vermellas que se cultivaban, secaban y molían en la isla, hasta que el pimentón murciano le tomó el relevo. Hoy, los payeses vuelven a cultivar los pimientos mallorquines, reivindicando a través de la sobrasada una cierta autarquía gastronómica, concepto de moda que va tomando fuerza en otros muchos territorios.
"El Zancao" Embutidos y jamones ibéricos de bellota
El Zancao ha sido desde siempre una finca muy ligada a la cría de ganado, tanto vacuno como porcino. Hasta hace pocos años, la venta del cerdo Ibérico Puro que se cebaba en la propia finca se destinaba a mataderos de Guijuelo, que posteriormente lo vendían con su propia marca. Sin embargo, una partida se secaba en El Zancao para consumo entre familiares y amigos.








